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viernes, 7 de junio de 2013

Un accidente justo antes del viaje

¡¡Qué mala pata!!

Los alumnos de 1º de bachillerato están terminando el curso, apenas les quedan unos días de clase. Y muchos de ellos además están pendientes de que el martes nos iremos de viaje a Italia.

Es el viaje de estudios que siempre andas pensando, con amigos, 8 días descubriendo un lugar nuevo, momentos para aprender, momentos para pasarlo muy bien, experiencias nuevas,.... una maravilla!!

Pues esta mañana una alumna, en Educación Física se ha dado un gran golpe y se le ha "salido" la rodilla. El dolor debe ser tremendo y ella lloraba desconsoladamente. Pero mientras lloraba decía: "Quiero ir a Italia, quiero ir a Italia, quiero ir a Italia...."

Hemos llamado a sus padres, han venido a recogerla y se han ido directamente al hospital para que lo miren bien y les digan qué es lo que tiene y cuánto tiempo le va a durar.


Espero que no sea demasiado grave y pueda venir, porque llevan todo el curso planeándolo y preparándolo, pero..... no lo tengo del todo claro.  Encima, es tan tarde que, aunque tengamos un buen seguro de viaje, no le podríamos devolver el importe del vuelo ni parte del dinero entregado.

La vida es así, ¿no?

jueves, 30 de mayo de 2013

Reserva de plaza en el instituto

Hay una cosa que no entiendo en el proceso de reserva de plazas. Dicha reserva para el curso 2013/14 ya se ha terminado, se ha realizado a finales de abril - principios de mayo.

La mayoría de los chicos mantienen el centro en el que están cursando sus estudios, pero también existe un número nada desdeñable de alumnos que deciden cambiar. Las razones son muchas, desde traslados de vivienda, cambios en los trabajos de los padres a cierto descontento en el instituto, elección de uno nuevo por motivo de optativas o especialización, etc.


El problema que yo detecto es que si un alumno desea cambiarse de centro al rellenar los papeles de reserva de plaza para el curso que viene el alumno tiene que especificar en qué curso va a entrar en ese nuevo instituto.  Y siempre le comentan que en el caso de darle la plaza sólo y exclusivamente será en ese curso.

¿ Y ? Pues bien, lo que voy a contar me está sucediendo con tres alumnos, lo que significa que sucederá con muchos y muchos más en mi mismo centro y en otros similares.

Tengo un alumno que se va a cambiar de instituto por razones familiares  (la historia la he contado en otra entrada de este blog este mismo mes con el título de "me cambio de instituto"). Le llamé por ejemplo Gabriel. 

Pues bien, este chico va mal en los estudios y lleva cuatro asignaturas pendientes tras la segunda evaluación. El curso no termina hasta el 22 de junio pero él tiene que hacer la reserva para el curso próximo en la primera semana de mayo. Y en ese momento tiene que solicitar plaza para 1º de ESO o para 2º de ESO, con el aviso reiterado de que sólo se le concederá en el curso que haya solicitado.

¿Qué hace? Tiene dos opciones diferentes:

* Solicitar entrar en 2º de ESO y seguir estudiando mucho hasta junio y septiembre. Si aprueba entrará en 2º en su nuevo instituto, pero si no lo consigue no le darán plaza allí y tendrá que repetir aquí (que es lo que no quiere hacer).

* Solicitar plaza en 1º de ESO y a fecha de hoy saber que va a repetir el curso que viene en el nuevo centro. Y entonces, no olvidemos que es un"niño" de 13 años..... dejar de esforzarse y estudiar.

Pues bien ese es el caso de mis tres alumnos, que han dejado de estudiar, de hacer las tareas, molestan más en clase..... porque a fecha de primera quincena de mayo ya han "aceptado" que van a repetir el curso que viene......

Pues el método de reserva de plazas me parece que falla...... me da que no está bien pensado. ¿O me equivoco?

jueves, 23 de mayo de 2013

Los chicos y los hombres también lloran.....

Estaba en la sala de profesores cuando ha llegado un chico de primero de bachillerato, llamémosle Iván.

Venía cojeando y estaba acompañado de su profesora de Ciencias.  Resulta que en un cambio entre clase y clase  varios chavales andaban "haciendo el tonto", éste se ha caído y se ha torcido el tobillo.

Hasta aquí todo normal porque sucede no todos los días, pero casi. Lo primero es mirar el tobillo, estaba muy hinchado, ponerle hielo (tenemos varias bolsas de guisantes congelados única y exclusivamente para este fin...) y concluir que tenía un esguince de tobillo. No sé si es un esguince fuerte, suave, cuánto le durará ni nada de eso.  Pero sé que el chico se ha puesto a llorar y no había manera de calmarlo.



Todos los que pasaban por allí, profesores, algún alumno, incluso un padre que esperaba una cita con la directora, se quedaban mirando algo sorprendidos. ¿Por qué?  Creo que aún hoy choca ver a un tiarrón de 16-17 años llorando a moco tendido. 

- ¿tanto te duele, Iván?
- ¿cómo estás, Iván?
- Ánimo, Iván.....

Y el chico, por gestos, indicaba que no, que no le dolía tanto, lo que hacía aún más desconcertante la escena.

Y lo que pasaba es que los que le conocemos sabemos que practica un deporte de equipo, está en la selección de la Comunidad de Madrid y, algunas veces, es convocado por la selección nacional.  Sub-18, claro. O juvenil, o como se denomine......

Y éste era el caso, tiene un campeonato muy importante para él, quizá el más importante que ha tenido hasta ahora. Bastante lío tenía para poder compaginarlo con los exámenes de este final de curso, pero ahora, si el esguince es fuerte........

Yo he ido hacia mi clase, pero allí se ha quedado llorando y llorando mientras esperaba a algún familiar que le acompañe al médico.......  ¡¡ qué rabia !!

lunes, 20 de mayo de 2013

Ya ha pasado más de un año....

La verdad es que cuando empecé este blog no pretendía más que dejar escrito en él algunas anécdotas que me suceden en clase y  algunos pensamientos que me sugiere el día a día de la educación.

Es una manera de no dejar caer en el olvido esas cosas..... Aquí creo que puedo "guardarlas" y recopilarlas si alguna vez me interesa.  Y de paso, compartirlo con quién lo desee leer.

Pues bien, me ha gustado mucho y por eso lo sigo haciendo. No lo tomo como ninguna obligación y hay temporadas en las que escribo menos que en otras, debido a la falta de tiempo.  Por eso se me pasan determinadas historias y pensamientos y me doy cuenta de que mi teoría era cierta, lo que no escribo se me acaba olvidando o pasando....

De repente, me he dado cuenta de que ya hace más de un año de mi primer post (creo que se dice así...) y que ha pasado volando, como todo en esta vida.

Así que, con retraso, voy a celebrar el primer cumpleaños de mi blog......


Lo que más me ha sorprendido es comprobar que hay gente que no conozco que llega a él por casualidad, que hay lecturas procedentes de un montón de países e incluso que hay 9 personas que se apuntaron como seguidores, y "sólo" conozco a 5 de ellos.  No sé bien qué significa eso, porque yo nunca me he apuntado de seguidor en otros blogs, ni he dado al botón +1 ni cosas parecidas...... pero me gusta.


Y otra cosa que me llama la atención es la dispersión de lecturas en los diferentes escritos, y como algunas multiplican por 10 el número de visitas de las demás.........



Asíque lo único que quería escribir hoy, es que ........  ¡¡  gracias a los que leéis de vez en cuando este "cuaderno" de pensamientos, ideas o vivencias !!!

jueves, 9 de mayo de 2013

cambio de instituto

. " Profe, me voy a cambiar de instituto, el curso que viene ya no estaré aquí"

Así empezó mi conversación de ayer con un alumno de 1º de ESO, de apenas 13 años recién cumplidos. El plazo de solicitud para pedir plaza en otro lugar termina mañana y tiene que hacer los trámites.


Os cuento la historia de mi alumno, llamémosle Gabriel, con quien el destino parece estar jugando no sé muy bien a qué.

Gabriel es de latinoamérica, digamos que de Venezuela, y allí vivía tranquilamente. Hace unos seis años sus padres se separaron  y mientras su madre vino a trabajar a España él que quedó viviendo en casa con su padre. Todo cambió cuando hace apenas un año su padre murió.


No tenía con quien vivir y las familias de sus padres no se llevaban. Le enviaron a casa de un tío suyo en Argentina y allí estuvo durante unos cinco meses, pero después esta persona no se pudo hacer cargo de él de una manera permanente.  


Entonces Gabriel fue a vivir con una tía suya en Roma. Allí estuvo durante dos o tres meses pero la cosa no prosperó, tampoco es sencillo asumir de pronto la llegada de un preadolescente, la vida cambia radicalmente con él o sin él.


Por fin Gabriel recaló en Madrid, con su madre.  Ahí le conocí yo, al escolarizarse en mi centro y ser yo su tutor.  Su madre y él llevaban ya muchos años sin verse, el reencuentro se produjo y ambos estaban muy ilusionados. Lo que ocurre es que su madre trabaja de interna en una casa, donde debe cuidar de dos personas mayores.


Durante todo este curso (él vino a España a finales de octubre) lo han intentado, pero tienen muchas dificultades. La familia donde trabaja su madre aceptó al chico, incluso le ayudaron con los estudios.... pero al final los dos viven en una habitación, no es su casa, no puede salir o entrar cuando quiera, su madre debe estar allí de manera casi permanente,.....

Está acabando el curso y Gabriel va mal en los estudios. Hace lo que puede pero su base es muy mala y no tiene buenas condiciones de estudio ni nadie que le ayude. Es un chico bueno, alegre, dispuesto, cariñoso..... Es un chico bien educado, amable y más o menos trabajador.  Ha hecho buenos amigos y se ha integrado bien en el instituto.  Su madre, muy joven para tener un niño de 13 años, también ha hecho lo que puede.

Finalmente Gabriel va a irse a vivir a un pueblo de Madrid, a Getafe, con unos tíos suyos.  Ellos son el matrimonio y una niña de tres años, su primita.  Él está encantado, quiere ir con ellos porque dice que aquello le gusta mucho, que son una "familia de verdad" y que podrá ver a su madre los fines de semana allí....

Yo le digo que le echaremos de menos y él me pregunta emocionado si de verdad "le voy a extrañar".....

Pues sí...... y ojalá pueda asentarse definitivamente en algún lugar y poder estudiar y tener "su casa". Porque Gabriel vale mucho y es muy buena persona. Y merece tener un poquito de estabilidad..... ¿O no?  ¡¡Qué sólo tiene 13 años!!

martes, 7 de mayo de 2013

"Van a despedir a tu madre...... "

Supongo que no es bueno que los niños tengan demasiado presente en su vida los efectos de la crisis ni los problemas económicos de las familias, aunque tampoco sería bueno mantenerles totalmente al margen, ¿verdad?. Como siempre, en el término medio estará el acierto.



Pues bien, esta reflexión viene por la conversación que escuché hace un par de días. Había ido con mi hija y dos amigas a una biblioteca infantil para hacer los deberes antes de irnos a otro lugar. Muchos padres acompañamos allí a los niños, leemos mientras ellos trabajan y después nos vamos.



El otro día, en la mesa de al lado había tres chicos, de unos doce años, trabajando. En un momento dado apareció la madre de uno de ellos y les dijo:

- "Oye, Juan, hoy voy a salir un poco más tarde del trabajo. Toma el bocata para cuando queráis salir a merendar y seguir estudiando.  Me esperas aquí un poco más y después nos vamos juntos, vale?"

- "Vale mamá, de acuerdo."

La madre se despidió de los amigos y se fue. Al momento uno de los compañeros le dice:

- "Juan, van a despedir a tu madre. Seguro"

- "¿Por qué dices eso?"

- " Porque eso fue exactamente lo que dijo mi madre y la despidieron. Se lo dicen al acabar el día y le dejan un rato para recoger las cosas. Lo siento, Juan."

- "Pero, hombre..... No tiene porque ser eso, no?"

- "Es seguro. Siempre es así.  Ya verás después en casa, al principio tu madre va a estar fatal. La mía hace ya seis meses y no encuentra nada......"

La conversación continuó y al tal Juan le dieron la tarde, le amargaron el día y le preocuparon muchísimo sus amigos.  Naturalmente supongo que no tenían razón y su madre sólo salió más tarde ese día, pero ver a unos chicos de 12 años hablar de despidos, de consecuencias, de todo eso, me dió un poco de pena.

Creo que los chicos tienen que ir teniendo los pies en el suelo, pero me parece que algunos lo sufren de una forma especial.

viernes, 26 de abril de 2013

No me resisto a publicar un extracto de un artículo de LEOPOLDO ABADÍA, escritor español, que me pasaban por e-mail unas amigas.  No puedo estar más de acuerdo con todo lo que escribe.  Ahí va:


 Me escribe un amigo diciendo que está muy preocupado por el futuro de sus nietos.

Que no sabe qué hacer: si dejarles herencia para que estudien o gastarse el dinero con su mujer y que "Dios les coja confesados".  Lo de que Dios les coja confesados es un buen deseo, pero me parece que no tiene que ver con su preocupación.

En muchas de mis conferencias, se levantaba una señora (esto es pregunta de señoras) y decía esa frase que a mí me hace tanta gracia: "qué mundo les vamos a dejar a nuestros hijos?"   Ahora, como me ven mayor y ven que mis hijos ya están crecidos y que se manejan bien por el mundo, me suelen decir "¿qué mundo les vamos a dejar a nuestros nietos?"

Yo suelo tener una contestación, de la que cada vez estoy más convencido:
                                 "y a mí, qué me importa?!"
Quizá suena un poco mal, pero es que, realmente, me importa muy poco.

Yo era hijo único. Ahora, cuando me reúno con los otros 64 miembros de mi familia directa, pienso lo que dirían mis padres, si me vieran, porque de 1 a 65 hay mucha gente. Por lo menos, 64.

Mis padres fueron un modelo para mí. Se preocuparon mucho por mis cosas, me animaron a estudiar fuera de casa (cosa fundamental, de la que hablaré otro día, que te ayuda a quitarte la boina y a descubrir que hay otros mundos fuera de tu pueblo, de tu calle y de tu piso), se volcaron para que fuera feliz. Y me exigieron mucho.

Pero ¿qué mundo me dejaron? Pues mirad, me dejaron:
1. La guerra civil española
2. La segunda guerra mundial
3. Las dos bombas atómicas
4. Corea
5. Vietnam
6. Los Balcanes
7. Afganistán
8. Irak
9. Internet
10. La globalización

Y no sigo, porque ésta es la lista que me ha salido de un tirón, sin pensar. Si pienso un poco, escribo un libro.

Vosotros creéis que mis padres pensaban en el mundo que me iban a dejar? ¡Si no se lo podían imaginar!

Lo que sí hicieron fue algo que nunca les agradeceré bastante: intentar darme una muy buena formación. Si no la adquirí, fue culpa mía.

Eso es lo que yo quiero dejar a mis hijos, porque si me pongo a pensar en lo que va a pasar en el futuro, me entrará la depre y además, no servirá para nada, porque no les ayudaré en lo más mínimo.

A mí me gustaría que mis hijos y los hijos de ese señor que me ha escrito y los tuyos y los de los demás, fuesen gente responsable, sana, de mirada limpia, honrados, no murmuradores, sinceros, leales. Lo que por ahí se llama "buena gente".

Porque si son buena gente harán un mundo bueno.
Por tanto, menos preocuparse por los hijos y más darles una buena formación:
            que sepan distinguir el bien del mal,
            que no digan que todo vale,
            que piensen en los demás,
            que sean generosos. . . .
En estos puntos suspensivos podéis poner todas las cosas buenas que se os ocurran. 
 
Al acabar una conferencia la semana pasada, se me acercó una señora joven con dos hijos pequeños. Como también aquel día me habían preguntado lo del mundo que les vamos a dejar a nuestros hijos, ella me dijo que le preocupaba mucho qué hijos íbamos a dejar a este mundo.

A la señora joven le sobraba sabiduría, y me hizo pensar.

Y volví a darme cuenta de la importancia de los padres. Porque es fácil eso de pensar en el mundo, en el futuro,
en lo mal que está todo, pero mientras los padres no se den cuenta de que los hijos son cosa suya y de que si salen bien, la responsabilidad es un 97% suya y si salen mal, también, no arreglaremos las cosas.
 
Y el Gobierno y las Autonomías se agotarán haciendo Planes de Educación, quitando la asignatura de Filosofía y volviéndola a poner, añadiendo la asignatura de "Historia de mi pueblo" (por aquello de pensar en grande) o quitándola, diciendo que hay que saber inglés y todas estas cosas.
 
Pero lo fundamental es lo otro: los padres.
 
Ya sé que todos tienen mucho trabajo, que las cosas ya no son como antes,
que el padre y la madre llegan cansados a casa, que mientras llegan, los hijos ven la tele basura,
que lo de la libertad es lo que se lleva, que la autoridad de los padres es cosa del siglo pasado.

Lo sé todo. TODO. Pero no vaya a ser que como lo sabemos todo, no hagamos NADA.
 
Leopoldo Abadía.


Pues eso, que a grandes rasgos......... lo suscribo.