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jueves, 31 de mayo de 2012

La participación femenina



Desde el punto de vista de un profesor las chicas y los chicos son  ligeramente diferentes. No se puede generalizar porque entonces siempre te equivocas, pero podría ser una tendencia que, sin ningún tipo de connotaciones machistas ni feministas, “casi siempre”, las chicas son más organizadas con sus cuadernos y material de trabajo, hacen mejor las presentaciones, etc.

Con lo que si me atrevo a generalizar después de años de trabajo en un instituto con adolescentes y jóvenes es que las chicas son mucho más participativas. Me explico.

Esta mañana en mi instituto se han colgado en un tablón los premios de un diseño de carteles para anunciar la actuación del grupo de teatro. Pues bien, los cinco carteles premiados corresponden a alumnas. ¿Significa eso que son mejores “diseñadoras”, que dibujan mejor que los alumnos? Puede que sí, puede que sea eso, pero lo que también es comprobable (y lo he comprobado) es que han participado muchísimas más alumnas que alumnos. ¿Por qué?

En un instituto, además de las clases se realizan otras actividades extraescolares, culturales, deportivas, etc. Y, exceptuando en los deportes, la participación femenina es abrumadoramente superior.

En estos años yo he formado parte de un grupo de teatro estudiantil, donde la relación fácilmente era de 5 o 6 chicas por cada chico. Y eso año tras año. También he realizado intercambios culturales con otros países y he llegado a viajar con 16 chicas y 2 chicos. He participado en un periódico del instituto, donde colaboraban 2 alumnos y 9 chicas. Y así podría hacer una lista interminable.

Lo que quiero decir es que las chicas toman parte en muchas más cosas que rodean el instituto que los alumnos. Éstos sólo participan masivamente en los deportes, en los equipos de fútbol y baloncesto..... y aún esto está cambiando y cada vez son más chicas las que se integran en equipos deportivos mixtos o femeninos.

No sé las razones, me gustaría que alguien me lo explicase, pero la realidad hoy en día en un instituto madrileño es que si creas un coro, una orquesta, un grupo de teatro, un periódico, realizas intercambios culturales, participas en torneos de debate, etc... la participación femenina suele ser de tres o cuatro veces superior a la masculina. Y eso significa “la vida” del centro, y por eso hoy agradezco personalmente esa participación femenina tan significativa.

Naturalmente, hay excepciones...... Y muy importantes. Porque sin esas excepciones no encontraríamos voces masculinas para los coros, actores para los personajes, chicos para los intercambios,... Por eso, cuando un alumno participa en todas estas actividades no sólo se beneficia él, sino que nos ayuda a todos los demás.

Pero..... ¿por qué participan mucho más las chicas? No lo sé, y me gustaría saberlo..….. ¡¡ se aceptan opiniones !!!!

lunes, 28 de mayo de 2012

Antes de que cuente diez


Hace unos días escribí lo que sentí al ver en bici a una antigua alumna de hace ya 7 u 8 años. Pues hoy vuelvo a lo mismo. Os cuento el porqué.

La otra tarde estaba con uno de mis hijos esperando en la plaza del 2 de mayo de Madrid y me encontré con unos amigos, así que nos paramos a hablar y mientras un montón de niños se pusieron a jugar al fútbol. La verdad es que ya son mayores como para jugar con el balón en una plaza pero se juntaron 6 o 7 y además, no sé que tiene esa plaza, pero allí todo es diferente, con lo bueno y lo malo.......

El caso es que nosotros andábamos “arreglando el mundo” y yo miraba de reojo el partidazo, cuando veo que mi hijo chuta el balón que va directo hacia una pareja joven que paseaba con un perro tranquilamente y..... naturalmente, el balonazo impactó en la chica. No creo que le hiciese mucho daño pero entonces el perro se lanzó a por mi hijo y éste salió corriendo en dirección contraria. Yo me acerqué a mi hijo y le dije en alto que fuese a disculparse, él no se atrevía por el perro, pero yo le insistí en que fuese a pedir perdón a la señora ahora mismo (para un niño de 8 años hasta una chica de 20 es una señora.....)

Pues en esos momentos él se acerca, ellos retienen el perro, mi hijo se disculpa, la chica le dice que no ha sido nada, la chica y yo nos miramos....... y era una antigua alumna mía!!! Qué impresión!!! Claro, antes mis exalumnos tenían como mucho 19 o 20 años, pero esta chica, que fue alumna mía varios cursos y que yo traté mucho y nos llevábamos muy bien, ya tendrá 25 o 26 años, pasea con el novio y el perro, parecen toda una familia y ….. y es mi exalumna!!!

Claro, es lo normal, es lo lógico, pero..... me ha dado una sensación tremenda decirle a mi hijo que se disculpase con la señora y que ésta fuese mi antigua alumna. En realidad no tendrá más que 25 o 26 años, pero eso significa que le di clase hace unos 10 años....... pues claro!! Cómo pasa el tiempo!!

Por eso hoy me pregunto un poco en broma si ya llevo tantos años dando clase si me haré viejo o si eso me dará más experiencia. Espero que lo segundo.

Y entonces me he acordado de una canción preciosa de Fito, que os recomiendo escuchar a todos. En realidad es una de mis canciones preferidas: “Antes de que cuente diez”.

La canción empieza así:

Puedo escribir y no disimular,
es la ventaja de irse haciendo viejo,
no tengo nada para impresionar,
ni por fuera ni por dentro.”


Y eso es lo que creo, que tengo más experiencia y eso me permite estar más tranquilo, no disimular, no forzar nada,....... No hay ninguna razón para impresionar, sólo para vivir, disfrutar, amar, trabajar, ayudar, sufrir, llorar, reír,.....  y siempre... antes de que cuente diez!!!

miércoles, 23 de mayo de 2012

El acceso a la Selectividad (PAU)


Ayer tuvimos las evaluaciones de 2º de bachillerato y, como cada año, fueron unas reuniones bastante complejas.

Una de las razones de que el curso de 2º de bachillerato sea tan especial es lo pronto que termina y la obligación para los alumnos de aprobar en estas fechas para poder acceder a la carrera que desean hacer. Los que se examinan en la convocatoria de septiembre ya casi no tienen opciones de elegir.

Ayer los resultados no fueron malos, o no tan malos como yo recuerdo otros cursos. Y es que son datos que se nos quedan grabados año tras año por algo que yo entiendo que es un error, y al que contribuimos alumnos, padres y profesores.

Me explico. Cuando estos alumnos que ayer terminaron oficialmente el bachillerato se examinen de selectividad (o prueba de acceso universitaria PAU) y reciban sus notas no sólo las buscarán afanosamente ellos, sino que todos iremos a comprobar sus resultados. Por un lado es normal, sentimos curiosidad, se trata del examen o prueba más importante en lo que llevan de vida,.... pero por otro lado ese exceso de interés por dichas calificaciones puede acarrear complicaciones.

En cualquier otro curso un profesor pone las notas que considera justas después de todo un curso académico y no hay nadie que pueda poner en duda sus decisiones. Pero en 2º de bachillerato, si un profesor aprueba, por ejemplo, a 22 alumnos de clase, se examinan de selectividad y allí sólo aprueban 7 de esos 22...... ¿qué ha pasado? ¿es que el profesor era malo? ¿las clases no fueron buenas? Pues no necesariamente.

Algunas veces un profesor puede aprobar a un alumno que no vaya del todo bien en su asignatura, porque considere que la PAU es una prueba global y que el alumno tiene una madurez suficiente para entrar en la universidad aunque los resultados concretos en su materia no le acompañen. Esto ocurre muchas veces cuando un alumno puede descuidar un poco una asignatura para tratar de aprobarlas todas, o cuando entiende que una no va ser muy importante para él en su vida futura.

¿ Y entonces? Todos los profesores van a comprobar los resultados obtenidos. Y veremos como en unas asignaturas han aprobado la selectividad el 95% de los que se han presentado y en otras un 80% y en algunas apenas un 60%.

Pero no sólo lo mirarán los profesores sino que en las páginas web de cada centro, público, concertado o privado saldrán las estadísticas que muestren que en su centro ha habido un determinado porcentaje de alumnos que han aprobado la selectividad. Y eso será un dato importante para las familias a la hora de elegir colegio o instituto, y para la administración al valorar los diferentes centros académicos.

Entonces, da la sensación de que examinamos a los profesores y a los centros, casi más que a los alumnos. Y eso no debería ser así, porque conlleva que algunos profesores y centros educativos sólo aprueben a los alumnos de los que están prácticamente seguros que van a hacer bien la selectividad, de esa manera van a rozar el 100% de aprobados. Y quedarán muy bien reflejados, aunque quizá las calificaciones hayan sido injustas para algunos alumnos.

Mientras, otros profesores y centros aprobarán a mayor número de alumnos en base a la prueba global, al acceso universitario, pero siempre quedarán peor parados en las estadísticas.

¿Cuál es mejor profesor o el mejor centro? ¿Por qué sólo se miran los resultados de los presentados y no del total de alumnos de la clase original? ¿Por qué no nos olvidamos de “examinar” a los profesores o los centros y nos fijamos en los alumnos?

Y aquí viene mi pregunta, que me encantaría que, si podéis, respondáis:

Tengo 30 alumnos y mi misión es enseñarles a todos mi asignatura. Voy a plantear dos casos muy reales y me gustaría saber en cuál pensáis que lo hago mejor, en el A o en B.

A) De los 30 alumnos, apruebo a 26 y, después, al presentarse a la PAU aprueban 18. En las estadísticas figurará que han aprobado selectividad un 69,2% de los alumnos (18 de 26). Pero en realidad han sido 18 de 30 (60% del total).

B) De los 30 alumnos, soy más exigente y apruebo sólo a 12. De ellos, aprueban selectividad 11. En las estadísticas figurarán que han aprobado un 91,6 % de los alumnos (11 de 12). Pero en la realidad han sido 11 de 30 (36,6 %).

martes, 22 de mayo de 2012

La chica de la bici


Esta tarde yo iba conduciendo y llevaba en el coche a mis hijos cuando hemos pasado cerca de la plaza de Ventas. Había bastante tráfico porque en estas fechas se celebran corridas de toros casi todas las tardes y la zona se pone imposible.

El caso es que una bici nos ha adelantado y se ha colocado al lado entre dos coches, teniendo que parar porque uno casi la atropella. Yo me he vuelto a mirar, porque soy de los que piensa que todos deberíamos ir en bici, pero después creo que no me atrevo. Pienso que en realidad será eso porque siempre encuentro una excusa para no hacerlo, que sí dónde guardo la bici, que si la cuesta hacia mi trabajo es muy empinada, que si tengo que recoger después a mis hijos,...

Volviendo al tema me he quedado mirando a la bici, y a la joven de la bici y me he dado cuenta de que la conocía, pero no sabía de qué. Entonces ella me ha mirado, me ha sonreído y me ha saludado con la mano. Yo he bajado el cristal y le he preguntado qué tal, a lo que ella me ha contestado que muy bien, que intentando evitar que la atropellasen. El caso es que los demás coches se han echado a andar y hemos tenido que dejar nuestra insulsa conversación seguramente en el momento que empezaría a ser interesante, por lo que nos hemos despedido.

Al dejarla atrás uno de mis hijos me ha preguntado quién era y sólo en ese momento me he dado cuenta que fue alumna mía hará ya 7 u 8 años. Claro, estaba cambiada y era más mayor, tendrá unos 25 años, pero ahora la recuerdo bien y me hubiese gustado preguntarle qué tal le iba la vida. Ella parece que me reconoció a la primera, así que supongo que no he cambiado tanto.

Y al pensar en eso me he acordado, no sé porqué, del caso de esa mujer que va al dentista y cree reconocer en él a un compañero suyo del instituto. Como ha pasado tanto tiempo no se atreve a decirle nada, pero después comprueba el nombre del doctor y llega a la conclusión de que sí debe ser él porque el nombre no era corriente.

La siguiente vez que va al dentista decide comentárselo y le pregunta:

  • Oye, ¿te llamas Mauricio, ¿verdad?
  • Sí, ¿por qué?
  • Verás, es que tu estudiaste en el Beatriz Galindo, ¿a que sí?
  • Sí, ¿cómo lo sabes?
  • Es que yo estaba allí también.

Y entonces el doctor le preguntó:
  • ¿Sí? ¿Y de qué dabas clase?
  • ¡¡ !!!

lunes, 21 de mayo de 2012

Las notas y los castigos


Todos sabemos que la utilización de los premios y castigos, o los refuerzos positivos y negativos funcionan para conseguir algunas cosas y, desde pequeños, estamos acostumbrados a ello. Y es natural. El problema con los adolescentes es cuando el castigo se convierte en el único arma.

El otro día una madre me decía que ya no sabía que hacer con su hija para que estudiase más, porque entre semana no salía, estaba todo el tiempo en casa y, por las malas notas, le había prohibido salir el fin de semana. Sólo mantenía los sábados por la mañana en que su hija iba a un centro cultural a hacer unos talleres con amigos y le gustaba mucho, pero la acababa de borrar.

Hace algo más, unas semanas, otra madre me contaba algo parecido y me decía que acababa de quitar a su hijo adolescente del equipo de fútbol, que era lo único que le interesaba y ya no le iba a dejar volver hasta el curso que viene.

Ahondando en el tema otra madre más me decía que tiene a su hijo castigado con no salir y con no utilizar internet, videojuegos y demás. Así, cuando ella se va al trabajo por la tarde se lleva en el bolso el mando de la wii, el mando de la tele, etc.

El problema es que el exceso de castigos a veces se vuelve en contra de los padres. Hay chicos en el instituto a los que se les va castigando con no salir determinados días con sus amigos, a no utilizar los videojuegos, a no estar en tuenti...... y todo va bien. Pero de repente se le castiga a dejar el equipo de baloncesto y todo se tuerce. ¿Porqué?

Supongo que hay que tener cuidado para no pasarse. A veces se puede llegar a eliminar una determinada actividad que es tan fundamental para el adolescente que a partir de ahí, todo le da igual.

Me explico, ¿es necesario que mi primera alumna no pueda ir los sábados por la mañana al centro cultural? ¿de verdad el segundo alumno debe abandonar su equipo de fútbol, cuando ya ha sido castigado previamente con las demás cosas que le gustan? ¿es bueno el clima entre madre e hijo con mi tercer alumno cuando va cargada al trabajo con todos los mandos electrónicos de la casa?

El problema que nosotros vemos en el instituto es que cuando a un chico le castigan con algo que le gusta suele reaccionar y cambiar. Pero si esto no ocurre y le castigan con algo más pueden pasar dos cosas, que sea el revulsivo que buscábamos o que tampoco funcione. Entonces quizá haya que ir buscando otras maneras, a lo mejor necesitamos refuerzos positivos en lugar de negativos.

Pero si le seguimos castigando con las cosas que le gustan llegamos a un punto “de no retorno” en el que el chico dice que ya le da igual y es como un bloqueo. Y después es difícil la vuelta, porque un adolescente enfadado o que se siente injustamente tratado es como una pared.

Un adolescente puede estar en casa, castigado, sentado en un sofá, horas y horas y horas..... Puede estar sin hacer nada casi hasta el infinito. Puede retraerse sobre sí mismo y no tener interés ni por comer. Y no le importa. Es la apatía del adolescente enfadado con el mundo, y entonces los castigos no han servido para nada.

Por eso, aunque el castigo puede ser en algunos casos un buen método de presión para conseguir que el adolescente reaccione, se ponga las pilas y empiece a estudiar, se debe tener cuidado con el objeto del castigo. Aquí aparecen padres y madres que ya no saben qué hacer, porque ya han utilizado todos los castigos que tenían, ya no saben ni con qué amenazar a sus hijos. A veces éstos ya no salen, no se comunican por redes sociales, no juegan a videojuegos ni ven tele,...... pero no hacen nada. Y ahora ya no hay quién les haga estudiar, ahora ya no quieren hacer nada.

Ya sé que es fácil decirlo y difícil hacerlo, ya sé que a veces no se sabe hasta dónde se debe castigar, pero...... ¡¡sin pasarnos, por favor!!! ¡¡Tiene que haber otros métodos!!


viernes, 18 de mayo de 2012

Discusión en el autobús.....


Lo que ocurre cuando uno habla de más, o discute tontamente, es que luego se puede arrepentir. Y ocurre muy a menudo, ¿verdad?

Es como un chiste de los que cuenta uno de mis hijos. Están el primer día en el cole y el nuevo director les da una charla larguísima. Entonces un chico inicia una conversación con la compañera de al lado:
  • Vaya rollo. Me parece que este nuevo director es horrible”.
A lo que la chica contesta:
  • ¿Tu sabes quién soy yo?”
  • Pues no. ¿quién eres?
  • La hija del director”.
Y entonces el chico pregunta:
  • Y tú, ¿sabes quién soy yo?”
  • No”.
  • Pues....... ¡menos mal!”

Pues es como la vida misma. Basta con que discutas con alguien para que, a continuación, le tengas que pedir un favor.

Hará unos 10 días fuimos con los alumnos a ver el Open de tenis de Madrid. Estuvimos en “la caja mágica”, vimos un partido de Serena Williams, asistimos a un entrenamiento de Nadal, reconocimos a un montón de grandes jugadores y pasamos con los chicos un buen día.

A la vuelta íbamos en el autobús con los chicos cantando y esas cosas. De repente, el conductor del autobús se echó a un lado, paró el vehículo y fue como un rayo a por uno de mis alumnos:
  • ¿a ti qué te pasa? ¿es que eres tonto? ¿No sabes qué no se puede caminar por el pasillo cuando el autobús está en marcha? Si freno te pegas un tortazo,...... Etc, etc”

El hombre tenía razón pero ésa no era la manera. Cuando viajamos con alumnos nosotros, los profesores, somos los responsables de ellos, somos como sus padres. Igual que si en el aeropuerto cachean a uno yo tengo que estar presente o si necesita ir al médico yo le acompaño, en el autobús yo soy el responsable.

Por eso, me encaré al conductor y se lo dije,le comenté que tenía razón pero si él veía eso por el espejo me lo debía decir a mí, que yo ya le regañaría. Me parece que él no estaba del todo de acuerdo conmigo, así que el final del trayecto resultó “algo tenso” entre nosotros.

Por norma general yo trato de llevarme lo mejor posible con los conductores, porque de ellos depende gran parte del éxito en nuestras excursiones. Y generalmente ellos tratan de llevarse bien con nosotros porque así todo es más fácil. Pero esta vez no terminó bien del todo. Los dos creíamos tener la razón. Tampoco pasa nada, sólo fue "un pequeño encontronazo".

Pues bien, llegamos, nos despedimos, él se fue con el autobús y yo al instituto con mis alumnos. Y en ese momento, una chica se dio cuenta de que se había olvidado el móvil en el autobús. Busqué los papeles, encontré el teléfono de la empresa, me dieron su móvil y le tuve que llamar, claro.

¿Os imagináis la conversación, verdad? Hola, soy el profe de la excursión, sí, hace apenas 15 minutos, sí, sí,...... Verá, es que una alumna mía se ha dejado el móvil en el autobús. Sí, sí, es que no tienen cuidado, claro....¿Por favor, podría volver a entregármelo? ¿qué tiene otro servicio dentro de nada? Sólo serán 10 minutos, seguro.......Sí, claro, lo entiendo, pero.... ¿no podría...? es que después, luego va a ser mucho más difícil recogerlo..... es un momento, se lo aseguro.....

El hombre cedió, yo “le di mucha coba”.......al final volvió, nos trajo el móvil, le di varias veces las gracias, me miró “perdonándome la vida”, le sonreí......

Y encima acabamos más de media hora tarde y yo no llegué a una comida que tenía apalabrada con unos amigos.

En fin, lo tengo comprobado, en cuanto discutes con alguien le acabas necesitando. Y no hay que ser bocazas...... aunque sigo creyendo que yo tenía la razón...... ¿ O no es así?

El blog, el anonimato, las estadísticas,...... y el agradecimiento.


Ya hace dos meses que comencé este blog y la verdad es que......¡¡¡me gusta hacerlo!! Espero que a vosotros también.....

Supongo que a menudo todos tenemos ganas de decir algo sobre lo que sabemos, en lo que trabajamos, lo que sentimos,..... Normalmente eso forma parte de nuestra vida y lo hablamos con nuestras familias, con nuestros amigos o nuestros compañeros de trabajo... Pero en este caso me facilita el poder contárselo mejor a amigos o personas que habitualmente no veo o, incluso, a desconocidos a los que les pueda interesar.

Poco a poco el blog va tomando forma como lugar para reflexiones sobre educación (ratios, bilinguismo, tutorías,...) y, sobre todo, compartir experiencias reales que suceden hoy, mayo de 2012, en aulas reales de un centro real en Madrid (uso del móvil, celebración de cumpleaños, mentiras, situaciones personales,...). Y no pretende nada más. Creo que puede hacer entender a todos algunas cosas que suceden a diario en un instituto, con los adolescentes, con las familias, con la educación,... y por eso a mí me encantaría que lo leyese mucha gente.

Por ello, os agradezco muchísimo a todos los que lo leéis, a los que lo comentáis y a los que lo pasáis a otras personas.

Debido a la herramienta que me da blogspot tengo una idea aproximada del numero de personas que lo pueden seguir de vez en cuando y...... sin ser una barbaridad, tiene una media de 10 visitas diarias, lo que me parece genial (no sé si siempre serán las mismas, en cuyo caso podíamos quedar a tomar café y lo hablamos,....). Además, mi sorpresa es encontrar visitas de otros lugares del mundo, como Rusia, Alemania, Estados Unidos o Reino Unido, lo cual agradezco y me anima a seguir contando mis historias personales ocurridas en clase.




Precisamente por ser historias personales y reales he preferido mantenerme en el anonimato para no identificar en ningún caso a mis alumnos, por si alguna vez escribo algo que debiera ser silenciado. No obstante, si alguien desease contactar conmigo alguna vez en el perfil aparece una dirección de correo asociada al blog que es: soyprofedeeso@gmail.com

Por tanto, tras estos dos meses “de prueba” en los que llevo escribiendo en este lugar he decidido continuar haciéndolo y quería daros las gracias a los lectores que lo seguís.

Buen fin de semana!!!