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lunes, 14 de mayo de 2012

Celebración de cumpleaños


Una de las cosas buenas de mis alumnos es que jamás dejarán de sorprenderme...... Esta mañana de lunes tengo clase a primera hora con mis alumnos de 1º de ESO.

Son mis alumnos más pequeños (12 años y los repetidores 13), los más heterogéneos (hay al menos 8 nacionalidades en la misma clase), los más espontáneos (aún son niños!!!), los más inocentes,..... los más!!!

Las clases con ellos son las más difíciles porque cuesta mucho motivarles, pero también son las más divertidas por su comportamiento, porque son cariñosos,.... Pues bien, entro a primera hora habiendo preparado unas actividades para llevar a cabo en el aula, cuando me vienen dos a pedirme si pueden comerse una tarta en clase. ¿Y eso? ¿Por qué?


Bueno, resulta que le viernes era el cumpleaños de... llamémosla Iris..... y quedaron para celebrarlo. A esta edad y con esta diversidad cultural y de costumbres unos tienen que llegar a casa a las 8 de la tarde, otros a las 9, a las 10 de la noche o incluso más tarde. La conclusión de eso es que unos se fueron antes de llegar a sacar la tarta.

En fin, la tarta es de merengue, se comieron la mitad, la caja se estropeó, este finde ha hecho bastante calorcito, la tarta sigue en la caja, venía junto a las mochilas, está medio aplastada..... pero me lo piden con una ternura tal que, naturalmente, accedo a ello.

- De acuerdo, vamos a comernos la tarta para celebrar el cumpleaños de Iris. Pero lo hacemos en 20 minutos y después seguimos la clase. ¿De acuerdo?
- De acuerdo, profe.
- Bien, podéis repartirla....

Lo que yo no imaginaba es que no teníamos platos, ni servilletas, ni nada de beber,.... Sirvieron la tarta en trocitos de la propia caja, es casi imposible comerse el merengue sin ensuciarse, a uno no le gustaba y quería tirarla,....

- ¿Quieres un poco, profe?
- No, gracias. Acabo de desayunar y no tengo hambre, pero..... gracias y felicidades!!

La mesa del profesor quedó pringada, algunas de las suyas también,..... la verdad es que el suelo también......

Utilicé mi paquete de Klinex para tratar de arreglarlo un poco, le felicitamos, recogimos y.... seguimos con la clase.

Y estaban superfelices!!! Y yo supersorprendido, pero.... también me ha alegrado el día, porque la gente no para de decir cosas extrañas sobre los adolescentes y los jóvenes de hoy que no son verdad.

Este grupo singular hoy me ha ofrecido la ilusión por las cosas sencillas, el cariño hacia una compañera, la espontaneidad y naturalidad que los mayores perdemos,...... y un trozo de tarta de merengue!!!


viernes, 11 de mayo de 2012

La vuelta a Colombia de Henry


Hace unos días escribí sobre la vuelta sus países de origen de los inmigrantes y explicaba cómo se aprecia ese fenómeno en el instituto. Finalmente escribí que me hacía pensar en eso mis conversaciones con un alumno, “llamémosle Henry” y su madre. Pues bien, voy a contaros ese encuentro.

Ese chico, latinoamericano, tiene ahora 13 años y lleva viviendo en España desde los 6, es decir, la mitad de su vida. Está completamente integrado, es buen alumno y es muy buen chico. Hace poco ha sufrido un bajón espectacular en su rendimiento académico, de manera que, aún habiendo aprobado todas las asignaturas en la primera evaluación si no espabila podría tener que acabar repitiendo el curso. Por eso quedé a hablar con la madre de Henry.

Cuando vino su madre para hablar conmigo me contó, resumidamente, que habían pasado una etapa muy mala. Por motivos profesionales la cosa no había ido bien y los últimos meses habían tenido que alquilar una habitación ellos dos en un piso compartido. El encontrarse siempre “encerrados” en la habitación ellos dos solos, madre e hijo, había hecho que saltaran chispas en una relación que siempre había sido muy buena. Quizá la madre no se daba cuenta que, además de eso, está en juego la delicada edad de su hijo, en plena adolescencia.

Ahora las cosas estaban cambiando, su trabajo vuelve a ser más estable y ellos dos se van a ir a vivir a otro barrio con la pareja de ella. Además, Henry va a tener una habitación para él solo, va a poder estudiar y relajarse tranquilamente. Sin embargo, Henry quiere volverse a su país. Y ahí está el problema.
Yo le pregunto si eso es posible y ella me dice que sí, que allí Henry tiene a sus abuelos, a sus tíos,.... Además Henry ha ido a Colombia casi todos los veranos. Y yo entiendo que ahí es donde comienzan las comparaciones. El chico pasa los meses de vacaciones en Colombia, con una familia en sentido amplio, tíos, primos, abuelos, con una vida divertida, con tiempo libre, con juegos, con espacio, y después vuelve a España, a una habitación, con una familia pequeña, a una gran ciudad , con sus problemas, sus agobios, a estudiar,....

Y el chico prefiere irse allí definitivamente. Y su madre se emociona contándome que no sabe qué hacer. Ella aquí y ahora tiene trabajo, tiene pareja, tiene una vida. Aunque no tiene ahorros ni nada parecido. Y si vuelve lo hará con las manos vacías, como vino. Y allí no tendrá trabajo. Ahora su vida está aquí.

Pero sobre todo su vida está con su hijo, y la de su hijo con ella. Porque ella vino hace más de 7 años buscando una vida mejor, una vida más próspera para ella..... y ,principalmente, para su hijo.

No tiene ningún sentido que ella viva en España y su hijo de 13 años en Colombia, o viceversa. Para eso no ha luchado tanto. Para eso no decidió venir hace tanto tiempo.

¡¡Y tiene razón!!

Después hablé con Henry y me cuenta que a él le gusta España, que está bien, que tiene muchísimos amigos españoles, pero...... se quiere ir a Colombia. Le han dicho que allí los estudios son más fáciles, le han dicho que se vive más en la calle, que el tiempo es mejor, que.....

Yo le cuento que eso es difícil para su madre, que tienen una vida aquí, que ella vino para buscar algo mejor, que ahora las cosas parece que han mejorado en el trabajo, en la vida personal...... Y a él le va bien, tiene amigos, va bien en los estudios, tiene posibilidades, oportunidades,....

Y él, muy maduro para sus 13 años, sabe escuchar, lo entiende todo, lo comprende, quiere mucho a su madre y asimila todo lo que han hablado previamente ellos y todo lo que yo le digo ahora.

Pero al finalizar nuestra larga conversación me dice que quiere volver a su país. Pese a todo, lo tiene claro. Y no va a cambiar de idea. Él quiere volver a vivir en Colombia.

Y ahora, ¿qué hace su madre? ¿le envía allí con los abuelos y se queda sola aquí? ¿se vuelven los dos y abandona su trabajo y a su pareja? ¿se quedan aquí todos aunque el chico esté tan convencido?

¡¡¡ Qué difícil decisión !!!!! ¿Tienes claro lo que harías?


jueves, 10 de mayo de 2012

¿me puede suspender, profe?


La verdad es que nunca pensé que un alumno me haría esta pregunta, pero... ¡¡me la acaban de hacer!! En fin, si él quiere..... creo que es fácil concedérselo, verdad? Que poco va a costar hacerle feliz!!
No, en serio, tras la primera sorpresa, la pregunta tiene su razón de ser. Se trata de un alumno de 2º de bachillerato y este curso es, en todos los sentidos, un poco especial. La verdad es que los chicos están a punto de terminar sus clases y se encuentran, como diría Almodóvar, “al borde de un ataque de nervios”.

En este curso no sólo deben aprobar todas las asignaturas en mayo (los que hacen la selectividad en septiembre casi no tienen opciones de estudiar en la universidad) sino que necesitan sacar determinada nota, en función del grado que han decidido estudiar.

Algunos andan luchando por aprobar, como es este caso, y cuando parece que lo van a conseguir se dan cuenta de que la nota que van a tener es menor que la que necesitan para cursar los estudios deseados. ¿Y entonces qué hacen? Mis alumnos suelen elegir el seguir adelante y modificar su intención de estudio, o modificar la elección de la Universidad en dónde estudiar. Sin embargo este chico, llamémosle Julián, ha decidido “perder” un año y volver a intentarlo el curso siguiente. Para ello, aunque estaba a punto de superar el curso, decide dejarlo ahora, suspender y comenzar de cero el curso siguiente.

Ha dejado de venir los últimos días y el último examen lo dejó casi en blanco. Sin embargo, viene a explicármelo y a pedirme que le suspenda. El tenía un 5 en la primera evaluación y un 6 en la segunda, pero con lo mal que hizo el tercer examen.... ¿aún pensaba que iba a aprobar? Me alegra, eso significa que me tiene por un profe muy generoso....¡¡en el fondo me halaga!!

De veras, supongo que es una decisión difícil que habrá tomado en familia. Tan siquiera quiere asegurarse algunas asignaturas, sino que desea suspenderlas todas y atacar el curso completo de nuevo.

Por cierto, ¿qué nota le pongo a Julián? Le pongo un 4 ¿o será mucho?. Es broma, pero creo que se lo tengo que preguntar.

¿Vale la pena “sacrificar” ese curso para intentar estudiar una cosa concreta en la Universidad o es mejor cambiar el Grado a estudiar?

No me parece mal su decisión aunque tampoco es que me encante la idea, pero supongo que es cosa suya. Yo sólo puedo pensar que ójala el curso que viene le salga bien, acabe el bachillerato con buena nota y pueda cursar los estudios que desea!!!

martes, 8 de mayo de 2012

Lo práctico, a veces, está reñido con lo estético

Esta afirmación está básicamente dedicada a los lectores que sean padres. Y con la sana y única intención de revisar nuestras recomendaciones para los hijos. Que lo práctico y lo estético no están siempre de acuerdo es algo claro y, refiriéndonos a los adolescentes, mucho más.

No creo que nadie dude que la estética perseguida por ellos, como los pantalones caídos hasta el extremo, en ningún modo puede ser práctico. Igualmente los pelos tapándose los ojos, etc. Pero eso son decisiones tomadas por ellos, otras nos atañen más a los padres. Un ejemplo para entenderlo:

En un colegio de Madrid, alumnos de 6º de primaria (11-12 años), mochilas con ruedas: 1,2,3,4,........más de 20. Un ruido tremendo de las ruedas arrastrando las mochilas a la salida de clase.

En un instituto de Madrid, alumnos de 1º de ESO (12-13 años), mochilas con ruedas: 1,2,....¿3? . No existe ningún ruido de ruedas debido a las mochilas. ¿Por qué? Porque tanto las mochilas con ruedas como el resto van colgadas de los hombros.

¿Qué quiero decir? Un chico de 6º de primaria lleva la mochila de ruedas porque se la dan sus padres, pero a él le parece bien, le resulta útil y le gusta. Sin embargo, el chico de 1º de ESO lleva la mochila de ruedas porque se la dan sus padres, y quizá le guste el diseño, pero.... no le parece bien. Piensa que le hace parecer más pequeño y procura que no se note. Entonces se carga la mochila a la espalda y añade al peso normal de los libros y material toda la estructura que conlleva el mecanismo de las ruedas.

Por eso, entra en clase con la mochila al hombro, pero baja las escaleras igual, se dirige al metro con la mochila al hombro y va hacia su casa con la mochila al hombro. Porque a lo mejor le ven sus compañeros. Como mucho puede que entre en casa con la mochila apoyada en sus ruedas.

Lo que era para evitar el excesivo peso en las espaldas de un adolescente se convierte en un peso añadido más. No tiene sentido.

Es sólo un ejemplo pero en el instituto se ven muchas cosas útiles que no deben cuadrar con la estética de los chicos y..... que no se usan. Por supuesto, no debería ser así, pero.....¡¡¡ esto es lo que hay!!!

lunes, 7 de mayo de 2012

La vuelta a su país de los inmigrantes


Lo estamos oyendo y leyendo todos los días, pero en algunos momentos se nos hace patente. Sabemos que la tendencia de los últimos años está invirtiéndose y cada vez recibimos en España menor número de inmigrantes, a la vez que un gran número de jóvenes y no tan jóvenes españoles abandonan nuestro país en busca de un futuro mejor en otros lugares.

Un instituto de educación secundaria en Madrid es un lugar perfecto para poder comprobar esa tendencia. Os lo explico.

Durante muchos años la llegada de más y más alumnos provenientes de otros países, principalmente latinoamericanos, ha sido creciente. Yo empecé mis clases allá por el año 1996 y ese primer curso tuve 6 grupos de 3º de ESO. De esos aproximadamente 180 alumnos tan solo eran inmigrantes o de familias inmigrantes 3 o 4 alumnos, es decir, un porcentaje mínimo. Desde ese momento todo fue cambiando hasta superar con mucha facilidad el 20 o 25% del alumnado. De hecho, las clases de ESO, con una ratio de 30 alumnos por grupo comenzaban con 23, 24 o 25 para permitir la incorporación de nuevos alumnos a lo largo del curso escolar.

Así, un grupo que comenzaba con 24 en septiembre crecía a partir de enero, mes en el que jóvenes procedentes de latinoamérica llegaban a vivir a Madrid.

Pues bien, hace unos cuatro años ese flujo se cerró y el grupo, la clase, acababa generalmente con el mismo número de alumnos con el que comenzaba, ya que la llegada de inmigrantes, debido a la crisis, se redujo drásticamente.

El último efecto de esa crisis en nuestra población escolar es el que muestra como algunos de nuestros chicos abandonan el instituto y retornan a sus países de origen. En el último par de años ya no sólo no es necesario dejar “huecos libres” en las aulas para acoger a los recién llegados, sino que si comienzas el curso con 27 o 28 alumnos puedes terminarlo con 25 o 26.

A lo largo de este curso que terminaremos pronto yo habré perdido unos 5 o 6 alumnos de origen extranjero que han abandonado los estudios y nuestra ciudad. Y si la venida podía suponer un cambio drástico en sus vidas la vuelta es, casi siempre, mucho más difícil.

Si la vuelta a sus orígenes se realizase porque se ha conseguido ahorrar un cierto dinero y se desea volver con el poder adquisitivo suficiente para arrancar allí una nueva vida, para instalarse en una vivienda nueva o inagurar un negocio la aventura habría resultado un éxito. Naturalmente, también existieron esos casos, y fueron muchos, hace unos años.

El problema es cuando, después de dejar su país, sus familias y todo lo que tenían para intentarlo aquí, la crisis hace que regresen prácticamente como salieron, sin nada. Es como si hubieran sufrido un fracaso personal y, por eso, tomar esa decisión es muy difícil. Y se nota en los alumnos que lo hacen. Y en sus familias.

No quiero que este comentario sea demasiado extenso, así que escribiré uno nuevo contando el porqué pienso en esto hoy, es decir, mi conversación con un alumno y su madre, al que llamaremos Diego y le situaremos procedente de Colombia.


viernes, 4 de mayo de 2012

¿Todos "los chinos" son iguales?

Bueno, esta pregunta es una pequeña tontería, pero..... es que me hizo mucha gracia un comentario el otro día. Os lo cuento.

Resulta que hay un intercambio con un centro alemán y se encuentran en Madrid dos profesores bávaros con algo más de 30 alumnos. Cada alumno se aloja en una familia y, aunque se realizan muchas actividades conjuntas, como asistir a algunas clases (lengua castellana, de inglés, de educación física,...), visitar museos, realizar excursiones (Toledo, El Escorial,...) el tiempo restante cada familia lo gestiona a su manera.

Por eso, hay quien acompaña a su “alumno alemán” al parque de atracciones, quien le lleva al retiro, o quien le acerca al pueblo familiar. Y lo mismo sucede con los profesores y sus homólogos extranjeros. Al final todos viven una experiencia diferente, conocen mejor el país y sus gentes y les quedan unos recuerdos excelentes.

Además, casi todos los alumnos quieren hacer las mismas cosas, pasear por el centro, comprar recuerdos, visitar el Bernabéu, salir de fiesta y cosas similares, mientras que los profesores prefieren algo más cultural, visitar algún museo o localidad cercana, degustar nuestra gastronomía, asistir a algún espectáculo en la Gran Vía, etc.

Pues bien, un buen amigo mío, que quizá se encuentre entre los lectores ocasionales de este blog me contaba que tenía en casa a una de estas alumnas de unos 15 años. Estaban enseñándole las zonas más bonitas de nuestra ciudad, habían estado con ella “turisteando” y lo pasaban muy bien. En ese momento, deciden parar para comer y le preguntan dónde prefiere hacerlo. Para ayudarle a la elección le comentan qué se puede comer en cada sitio, pero ella contesta:

- “Yo preferiría ir a comer a un chino español”

¡¡Toma ya!!! ¿es que el chino español es diferente al chino alemán? Pues, por supuesto. ¿Y al chino chino? Sospecho que la chica tenía razón y que la comida de un chino español ni se debe parecer a la comida de un chino chino.....

Pero sin problema, fueron a comer a un chico español que tiene unos rollitos de primavera riquísimos......

jueves, 3 de mayo de 2012

El puente de mayo y...... ¡adiós a los puentes!

Acabo de volver del puente de mayo, y ha sido una maravilla. Estuvimos en la playa y, aunque el tiempo no acompañó totalmente, los peques llegaron a bañarse en el mar. ¡Es lo que tiene el Mediterráneo! ¡Y los niños!

Pues bien, creo que los puentes se acaban ya para siempre. O al menos eso se comenta. Por motivos de productividad se está decidiendo no “dar” ese día intermedio entre el fin de semana y el festivo que cae en martes o jueves. De hecho, se ha comentado la idea de pasar todos los festivos a los lunes. Por descontado que no se podrá hacer con la Navidad y otras fechas especiales pero queda decidir si se pueden pasar fechas como el 1 de mayo, S. Isidro, Los Santos, etc.

Como todo en esta vida, hay a quien le parece fantástico y quién se encuentra frontalmente en contra. Supongo que todo depende de si utilizas tus fines de semana largos para desplazarte más o menos cerca, en cuyo caso tendrás muchos más fines de semana adecuados, o si te desplazas a lugares lejanos donde sólo compensa hacerlo para cuatro o más días, y los acabas de perder. También dependerá de si trabajas todos los sábados y no hacías puentes y ahora, por fin, consigues dos días juntos.

Pero sobre lo que yo estaba pensando es en los centros educativos. Si de verdad pasamos los festivos a lunes, a lo largo de un curso escolar nos caerán 7, 8 o más fiestas en lunes. Mientras que no caerá ningún día libre en miércoles, por ejemplo. Entonces..... si yo voy a una escuela de música para aprender a tocar el piano, un día por semana.... ¿elegiré los lunes? O si estudio inglés en una academia dos días por semana... ¿me apuntaré lunes y miércoles o martes y jueves? Igualmente me ocurre con el Conservatorio, la escuela de idiomas, el equipo de fútbol, la piscina municipal,....

Es decir, entiendo que nadie que estudie cualquier asignatura uno, dos o tres días por semana querrá apuntarse los lunes. ¿O me equivoco? Bueno, sí, hay chavales que van a la academia obligados por sus padres...... pero...¿en general?

Y algo parecido puede ocurrir en nuestros institutos. Como es bien sabido, por las concentraciones, las manifestaciones y la denominada marea verde, nosotros impartimos de docencia pura 20 horas semanales. Haciendo el cálculo sencillo, salen 4 horas de docencia cada día. Pero no todos los días son iguales, nuestros horarios no son tan “cuadrados”, o tan “redondos”. Lo normal es que algunos días tengas 5 horas y otros tengan 3, en función de tu asignatura, los grupos de clase, los profesores del departamento, etc. Además, no todas las clases son iguales, yo doy clase desde 1º de ESO hasta 2º de bachillerato, desde niños de 12 hasta jóvenes de 17 años. Y cada profesor tiene sus preferencias, ¿verdad?. Pues bien, cuando repartamos los horarios el año que viene.... ¿quién quiere 5 o 6 horas los lunes? ¿quién quiere sólo 3? ¿Y quién da básicamente bachillerato ese día? Me parece que va a provocar más de un problemilla..... aunque, claro, nada grave!!!

En fin, me encantó este puente de mayo del 2012........ ¡¡ Adiós a los puentes!!
¡¡ de momento!!